En Hiroshima, en el año 1945, Ichiro y Masuji juegan en las calles de la ciudad momentos antes de caer la bomba atómica.En la Hiroshima actual, Sakura, una adolescente con una deformidad en la mano, sobrevive a las burlas de sus compañeros de clase y a la incomunicación familiar, piensa que su madre no la quiere y a su padre, absorbido por el trabajo, apenas lo ve. Aiko, una amiga virtual, vive en otra ciudad y no es fácil que lleguen a conocerse. Su verdadero deseo es convertirse en dibujante de manga, aunque sabe que eso nunca sucederá.Pero la vida de Sakura da un giro cuando se cruza con el pequeño Tetsuo y con un anciano superviviente del bombardeo de Hiroshima que guarda un gran secreto.
Una emotiva historia de amistad y superación.

No tenía ni idea de la existencia de Rafael Salmerón, a pesar de que tiene una trayectoria literaria bastante importante. Conocí el libro porque mi amiga y compañera Ainhoa lo subió a sus historias de Instagram y luego, más tarde, lo vi expuesto en la librería de mi ciudad y no pude evitar dejarlo ahí y no traérmelo a casa después de la buena sinopsis que tenía.
'Esperar en calma a que todo vaya transcurriendo, sin cargarse las espaldas con demasiado peso. Comerse el cuenco de arroz grano a grano. Una florecilla brota en la rama seca del cerezo'.
Voy a empezar comentando la trama de la novela. Esta vez me he ido al continente asiático, y la verdad es que me ha hecho muchísima ilusión, porque es la primera vez (o al menos recientemente) que viajo hasta allí. A pesar de que tengo más libros ambientados en la zona, ha sido este el primero al que le he dado la oportunidad. Tendremos bastantes datos de ambientación, cosa que me ha gustado muchísimo porque, al ser un sitio al que no he ido nunca, me ha dejado completamente maravillada. La narración está contada en tercera persona desde el punto de vista de Sakura e Ichiro, los protagonistas de ambos tiempos en Hiroshima —presente y pasado—. No tendremos grandes giros y es que esta historia se caracteriza por ser una narración donde está presente la superación y la amistad por encima de cualquier caso. Es por eso por lo que, a pesar de que en la sinopsis se plantea un misterio, es algo que el lector conoce desde las primeras páginas y no es un factor sorpresa nada más que para los personajes.
Prosigo la reseña hablando de los personajes puesto que todos ellos me han gustado muchísimo y he logrado empatizar desde el inicio. De un lado, tenemos a Ichiro y Masuji, dos amigos que relatan los instantes previos a la caída de la bomba atómica. A pesar de que se sabe poco de ellos, son personajes que han logrado calar hondo con tan solo pocas páginas. La época actual está compuesta de más páginas y una chica insegura de sí misma por una malformación en su mano derecha que le impide ser todo lo feliz que quisiera. Sin duda alguna, está muy bien trabajados y son lo suficientemente redondos como para llegarlos a conocer en todos los sentidos.
En lo referente a la estructura de la novela, contamos con dos partes diferenciadas, una abarca Hiroshima en 1945 y otra en la época actual —no se especifica año—. A su vez, estas dos partes están integradas por pequeñas divisiones y, en ellas, los capítulos. En total serán treinta a lo largo de sus 162 páginas, por lo que cada una consta de cinco páginas. Esto provoca que el ritmo de lectura sea muy ágil y podamos casi que beber los capítulos, uno tras otro. El inicio y el final llegan en su justa medida y afirmo con rotundidad que son muy emotivos.
'No me dio la oportunidad de disculparme, de llorar sobre su hombro y de olvida era estúpida pelea. Me dejó para siempre su sangre en mi puño, su dolor en mi piel. Me dejó su odio y sus insultos; y mi odio y mis insultos se quedaron también conmigo para siempre. Pero ese siempre se ha terminado'.
Como he dicho al principio, no conocía nada sobre la existencia de este autor, por lo que ignoraba su pluma. He de decir que estaba bastante saturada de los romanes contemporáneos y he decidido probar con otro género dirigido a un público más infantil, pero que a mí me encanta. Me he topado con una pluma ligera, acorde para el público con el que se quiere encontrar, y un vocabulario ameno y sencillo. Si bien es cierto, me esperaba que todo estuviese más simplificado, pero creo que es una fuente de aprendizaje en todos los sentidos. También tenemos muchas descripciones que nos ayudan en todo momento a ubicarnos en las partes claves de la novela, así como una presencia mucho más alta de narración que de diálogo. Hace muy poco uso de esta herramienta, pero a mí no me ha supuesto un hándicap ya que considero que este tipo de novelas, con un toque reflexivo, no se puede dar otra cosa que no sea la que Rafael expresa desde el principio, hasta el final. Por supuesto, y por si no ha quedado claro, es muy fácil seguir su rastro, haciendo que la lectura sea rápida, amena e incluso divertida en ciertas partes.
En conclusión, «La rama seca del cerezo», ha sido un auténtico descubrimiento. Un título con mucho sentido y muy emotivo que me deja con ganas de seguir conociendo al autor. Una pluma impecable y cuidada escondida detrás de una trama ideal y perfecta de superación, amistad y amor por uno mismo. Sin duda alguna, muy recomendable.
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