Roberta Lamata se considera, ante todo, una persona normal. Su entorno no lo es tanto, pero ¿y qué? Aunque a veces logran sacarla de quicio, su pintoresca familia y sus peculiares amigas hacen que la vida sea mucho más amena y entretenida.
Sobre todo cuando ha tenido tan mala suerte siempre con los hombres.
Harta de raros y mentirosos, cansada de dar oportunidades al amor, Roberta decide cerrar su corazón y únicamente se permite soñar con un chico misterioso con el que coincide repetidas veces, que despierta mariposas en su estómago y del que no sabe nada, pero le gustaría saberlo todo.
Lo que ella no sabe es que el caprichoso destino la llevará a disfrazarse de Spice Girl y conocer a David, un chico torpe, enamorado del cine que, lejos de acoplarse al término normal, resulta encantador y le devuelve la ilusión. Pero cuando su película personal está en pleno rodaje, el destino volverá a jugar sus cartas y el chico misterioso aparecerá en su vida con nombre y apellidos, revolviéndolo todo.
Roberta se verá entonces inmersa en un mar de dudas y, sin ser consciente de ello, volverá a poner en bandeja su corazón para que se hagan un guiso con él. Ese chico misterioso se llama Berto y sus circunstancias personales pondrán en peligro lo que podría ser una bonita historia de amor. ¿Será capaz Roberta de luchar contra las adversidades? ¿Podrá saltarse las estrictas normas de su clandestina empresa familiar? Y lo más importante: si el amor triunfa, ¿Berto será capaz de comprender la naturaleza de su trabajo? Porque al amor lo pintan ciego... pero también loco.

Me acuerdo perfectamente que fue un día de verano mientras estaba en la playa cuando, de manera casi mágica, se me vino a la cabeza el libro de Vero García Dije: ¿Y el libro ese que se publicó hace tiempo con una portada con calaveras? ¿Qué habrá sido de él? No tardé mucho en ver que estaba descatalogado, así que opté por la opción de hacerme con él en una librería de segunda mano.
'A veces tenemos que pasar por cosas que no nos agradan, porque por mucho que encajes con una persona siempre habrá algo en lo que no se coincida, nada es perfecto'.
Voy a empezar comentando la trama de la novela. Nos iremos esta vez hasta Madrid, y la verdad es que tendremos muchos datos de ambientación, cosa que me ha sorprendido porque no suelo encontrarlos en novelas como esta. La narración estará contada en primera persona, desde el punto de vista de Roberta. Me hubiese encantado conocer un poco más de otros personajes, pero tampoco lo he echado de menos. Si bien sabremos a la perfección todo lo que le ocurre a la protagonista, me han sobrado bastantes escenas o información de personajes que no eran tan relevantes, pero eso es gusto personal; sé que hay personas que quieren conocer todo lo relativo a ellos. Estas subtramas, por decirlo de alguna manera, me han provocado un ritmo de lectura más lento de lo habitual, porque no he conseguido conectar del todo con la historia. Aún así, cabe señalar que tendremos bastantes giros argumentales y la trama en sí es muy inverosímil y con unos toques cómicos especiales, por lo que te recomiendo encarecidamente que, si vas a leerlo, sepas muy bien lo que te vas a encontrar. Escenas absurdas, chistes tontos, refranero español pasado de moda, todo desde el punto de vista más cómico del mundo, porque así es Vero.
Continuo la reseña hablando de los personajes, y es que, como ya he insinuado, podremos conocerlos a la perfección. Creo que aquí, Vero ha hecho un gran trabajo, porque se ha mantenido en su línea en todo momento y he coincidido en que todos son completamente redondos, incluso los secundarios, que hay bastantes. No se muestra una gran evolución de los mismos, pero teniendo en cuenta el género de la historia y que tampoco trascurre mucho tiempo no lo estimo necesario.
En lo referente a la estructura del libro, tendremos treinta y cuatro capítulos a lo largo de sus 287 páginas por lo que cada división tendrá una extensión media de ocho páginas. Es cierto que algunos tendrán una extensión mucho más corta, pero no es algo que me haya provocado atascarme en la novela ni nada parecido. El final llega cuando tiene que hacerlo y el principio tiene las dosis justas de introducción, sin hacerse pesado.
Como ya he dicho al principio, esta obra es la primera y última de la autora, por lo que no conocía su pluma. Para quien la siga en sus redes, —YouTube o Instagram—, sabrá perfectamente cómo es, por lo que no me ha sorprendido encontrar situaciones que provoquen risa floja ni nada parecido. De hecho, creo que ha mantenido muy bien su esencia y, aunque borrasen su nombre de la portada, sabría si lo ha escrito ella o no. No tenemos escenas tórridas y sexuales que ya sabéis que odio y si tuviera que hacer un análisis general entre diálogo y narración estaría bastante empatado. Contamos, eso sí, con bastantes descripciones que nos ayudan, sin lugar a dudas, a ubicarnos mejor en la novela.
En conclusión, «Con tinta me tienes» ha sido un primer contacto con la autora muy divertido y entretenido que me ha gustado bastante. Me quedo a la espera de sus próximas publicaciones, porque sé que notaré una gran evolución y me divertiré más si cabe con sus ocurrencias. Una obra ideal para estos tiempos de tristeza.
Victoria es alegre y extrovertida, pero llena de inseguridades a la hora de amar.
Martín es un hombre serio y tímido, pero intenso y seductor en las distancias cortas. Un hombre que en ocasiones manifestará sus emociones de una forma un tanto peculiar y tremendamente original.
Dos personas muy distintas pero iguales en la forma de sentir.
Él, tieso y estirado. Ella, nerviosa y sonriente.
Un hombre tan neutro, una mujer tan colorida.
La extroversión y la introversión, la alegría y la timidez, la expresión y la contención y un solo ser, con los mismos deseos y anhelos, las mismas ganas por amar.
Ella es la curva y él es la recta.
Una curva llena de complejos que deberá superar para poder estar junto a él, algo al parecer imposible, puesto que el pasado de Victoria se hace de nuevo presente. Alguien de mente envenenada que reaparecerá en su vida minando su dignidad e interponiéndose entre ellos.
En ocasiones, nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.
Muchas gracias a la autora, Pintina Cuneo, por el ejemplar.

Como ya sabéis, no es la primera vez que leo algo de Pintina Cuneo. Esta vez, le he dado la oportunidad a su tercera y última novela publicada hasta la fecha. La autora tuvo la amabilidad de darme un ejemplar en papel y vi la oportunidad de leerlo en una de las lecturas conjuntas de Fransy.
'Mis lagrimales se secaron cuando murió tu madre. Nunca más volveré a llorar, estoy incapacitado porque me vacié, hija'.
Prosigo la reseña hablando de los personajes, aunque no he conectado con ellos como me hubiese gustado. La verdad es que los he sentido muy cercanos a su anterior novela cuya reseña podéis leer aquí. Sí es cierto que están muy bien trabajados y son completamente redondos, pero no he logrado empatizar con ciertas actitudes, sobre todo las que están relacionadas con Martín. Los personajes secundarios no son muchos, pero sí tienen una gran importancia dentro de la trama y me he divertido mucho con ellos.
En lo referente a la estructura del libro, tenemos que destacar sus capítulos, que son un poco largos. Tendremos 22 a lo largo de sus 404 páginas por lo que cada división contará con una media de dieciocho páginas. A mí, personalmente, me hace el ritmo de lectura un poco lento, pero sé que hay otra que lo prefiere encarecidamente. El inicio no sé hace apresurado en ningún momento, aunque sí para mí determinadas acciones de los protagonistas, y el final llega en su justa medida.
En lo referente a la estructura del libro, tenemos que destacar sus capítulos, que son un poco largos. Tendremos 22 a lo largo de sus 404 páginas por lo que cada división contará con una media de dieciocho páginas. A mí, personalmente, me hace el ritmo de lectura un poco lento, pero sé que hay otra que lo prefiere encarecidamente. El inicio no sé hace apresurado en ningún momento, aunque sí para mí determinadas acciones de los protagonistas, y el final llega en su justa medida.
Ya conocía la pluma de Pintina, y he vuelto a encontrarme con una narración elegante, cuidada y diferente al resto. Unos toques de humor que, si bien a mí no me han soltado una carcajada me han hecho sonreír. No tendremos encuentros sexuales aunque diré, sin que sirva de precedente, que los he visto un poco necesarios en la trama, pero nos recompensará con muchos momentos de amor que dejarán nuestro corazón calentito.
En conclusión, ha sido una novela que me ha gustado y con la que me he entretenido, pero con la que no he logrado conectar mucho con los personajes. Seguiré la carrera de Pintina y estoy segura de que, más adelante, leeré lo que me queda de ella porque todo lo que escribe es muy diferente a lo que está en el mercado.
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