No os voy a mentir si os digo que desde que vi que estos libros salieron a la venta, pasé de ellos de largo. Bebi Fernández era una autora desconocida para mí. Si bien había leído uno de sus poemarios, no sabía cómo se movería en la narrativa. No me animé con ellos, hasta que una chica de Instagram me los recomendó muchísimo y vi que encajaba con una de las premisas de uno de los tantos retos que tengo activos.
Me hice con «Memorias de una salvaje», en digital, pero «Reina» lo adquirí en papel, porque me gustó mucho cómo la autora se desenvolvió en la primera entrega. Al fin tengo conmigo ambas partes en formato físico y tengo que decir que, por primera vez, aunque no se lleven la nota máxima, entra dentro de mis libros favoritos de 2021.

Hoy os traigo la reseña de una bilogía que, como ya había dicho, sin conseguir la puntuación máxima ha entrado dentro de mis libros favoritos de 2021. Esto ha sido porque, a pesar de que que haya visto cosas que no me han convencido del todo, creo que son libros muy bien escritos, documentados y que han conseguido engancharme cuando ningún otro lo hacía.
'Tuvo que darse cuenta de que estaba sola. Tuvo que admitir que la única persona a la que le interesaba su sufrimiento —aparte de su madre, que la adoraba— era ella misma. Y la coraza apareció, repentina, un buen día. Se despertó y la descubrió, sellada a la piel como un tatuaje. Y se fue haciendo más y más dura y fue añadiendo más y más capas conforme se daba de bruces con la vida una y otra vez. Hasta que tuvo tal coraza que dejó de saber cómo era la persona que había debajo. Dejó de acordarse de la niña inocente que fue —aquello de la inocencia duró, en su caso, muy poco—. Se endureció muchísimo. Se afiló las aristas y se creó a sí misma como un arma que usar en caso de emergencia'.
Voy a empezar comentando la trama de la bilogía «Salvaje». Todo gira en torno a Kassanda —o K—. Una chica, hija única, que tiene que cambiar su vida después de la muerte de su padre. Un narcotraficante con muchas luces y sombras que le deja una de las mejores herencias a mi parecer, saber luchar —y alguna deuda—. El narrador, en ambos casos, será en tercera persona, de manera omnisciente, sin embargo, Bebi se preocupa muchísimo de que conozcamos los sentimientos de la protagonista desde un punto de partida mucho más cercano de lo que ofrece una narración de este tipo. Tal es así, que en muchas ocasiones he sentido que la autora me estaba contando su propia vida, más que una historia de ficción —mal catalogada en mi opinión como thriller, porque no lo es—. Esta vez, viajaremos hasta la zona de Alicante y toda la costa del Levante, además de visitar otros países como Marruecos. Ni que decir tiene que la documentación es brutal, tanto de ambientación como de criminología. Creo que es uno de los mejores libros que he leído en cuanto a la información que ofrece. Son varios libros los que he leído que tratan sobre esto, y no hay tanta información, sino que parece que se esconde y escuda detrás de capítulos de series. Sí que es cierto que, a pesar de haber disfrutado muchísimo de la segunda entrega, no la veía estrictamente necesaria. La historia se cerraba muy bien con un solo tomo y, aunque no puedo negar que me he alegrado de volver a leer a Bebi y me ha sorprendido gratamente, tengo que ser justa conmigo misma.
Prosigo la reseña hablando de los personajes puesto que, aunque no tenemos profundidad en mucho de ellos, sí que tenemos bastantes nombres que pueden dar lugar a equivocación —sobre todo los musulmanes, que son más complicados de memorizar—. La autora hace un gran trabajo con ellos, son completamente redondos y te lo puedes imaginar a la perfección. A lo mejor, me hubiese gustado que fuesen más reales en cuanto a la apariencia física, puesto que todos ellos eran demasiado guapos, demasiado atractivos... En definitiva, demasiado perfectos, como acabo de decir. No por ello, lo son psicológicamente, puesto que toman decisiones erróneas, se equivocan muchas veces o no saben cómo actuar. Los secundarios son pocos, pero algunos son muy claves, cosa que me ha gustado muchísimo, así cómo el paralelismo entre Kassandra niña y Kassandra adulta, mostrando la evolución de la protagonista en terminadas escenas en las que ambas se encontraban y hablaban entre ellas.
En lo referente a la estructura de las novelas, son bastante amenas. Ambas tienen capítulos cortos, pero no están numerados, por lo que no os puedo decir su extensión, como hago siempre. Lo que os aseguro es que lo vais a devorar en pocos días gracias a la agilidad que muestra. El inicio no es precipitado, ni tampoco el final, llegan en su justa medida. Esto, además, ayuda bastante a contrarrestar toda la información técnica que podemos encontrar de España en cuanto a la esclavitud sexual, cifras, datos... Que, a priori, puede parecer bastante pesado. A mí me ha encantado, porque me gusta muchísimo que todo lo que leo esté contrastado con la realidad y más aún si va de un tema tan importante e interesante.
'¿Has pensado alguna vez en que un tiro con silenciador suena como una pompa de chicle cuando explota?'.
En conclusión, esta bilogía es necesaria, cruda y real. Con unas escenas que nos harán cerrar los ojos en algún momento y pensar, realmente, todo lo que pasa a nuestro alrededor y todavía, por desgracia, desconocemos. Unos libros narrados a la perfección, con una documentación magistral que nos deja boquiabiertos hasta el final de la bilogía, siendo, sin duda, una de los mejores de 2021.
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